jueves, diciembre 16, 2010

WIKILEAKS Y LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN

El fundador de Wikileaks, el australiano Julian Assange, recuperó este jueves 16 de diciembre su libertad, luego que una corte británica rat... thumbnail 1 summary
El fundador de Wikileaks, el australiano Julian Assange, recuperó este jueves 16 de diciembre su libertad, luego que una corte británica ratificara esta misma mañana su libertad bajo fianza por US$315 mil en el marco de la causa por cargos de abuso sexual en Suecia. Una acusación que no se sabe aun si tiene algún fundamento o es simplemente una represalia por la divulgación de miles de documentos confidenciales del gobierno de los Los Estados Unidos, aparecidos en las páginas de Wikileaks.

En una breve comparecencia a las puertas del Tribunal Superior de Londres, Assange se declaró encantado de “volver a respirar el aire de Londres”. También agradeció el apoyo “a todas las personas en el mundo” que han “respaldado a su equipo”, a sus representantes legales y a las personalidades que han avalado su fianza.

El juez también le exigió dos avales de 20,000 libras (US$31,500), uno de los cuales fue proporcionado por su amigo y presidente del club de periodistas Frontline Club, Vaughan Smith, quien puso a disposición de Assange la mansión donde vivirá, situada en una propiedad de más de 240 hectáreas en el campo, a unos 200 km de Londres.

Sin embargo, Assange, quien ha puesto en jaque a Estados Unidos con la filtración de miles documentos en su página y a quien le será retirado su pasaporte, deberá permanecer en el Reino Unido y cumplir ciertas normas que impuso la Justicia del país británico.

Una de las normas es que tiene que usar una tobillera electrónica y respetar un estricto toque de queda de 10 a.m. a 2 p.m. y de 10 p.m. a 2 a.m. Assange también debe presentarse a diario en una comisaría local para reportarse.

COMENTARIO DE MARDAM

Esto que está pasando con Assange y Wikileaks, pone en debate el tema de los límites de la libertad de información.
En principio parece legítimo que los gobiernos busquen proteger la confidencialidad de sus conversaciones y negociaciones diplomáticas si consideran que se puede afectar el interés nacional. Pero no está bien que se amparen en ese argumento para ocultar indicios de abusos contra los derechos humanos.
Además no es que los particulares hayan robado esa información, esta les llega por fuentes privadas, que muchas veces es anónima y si el medio considera que es de interés público puede revelarse, más aun si se evidencia en dichos documentos información que puede tener que ver con la afectación de derechos humanos. Los gobiernos no pueden impedir la revelación de dicha información que ya se filtró.
Esta mal que se presione a entidades para que dejen de apoyar económicamente a Wikileaks como represalía y de esta forma evitar revelar más informaciones que sean de interés público.
El derecho internacional de los derechos humanos permite a los Estados restringir la libertad de expresión sólo por motivos claramente especificados y estrechamente aplicados, como pueden ser la seguridad nacional, el orden público, la salud pública, cuestiones morales y la protección de los derechos y la reputación de los demás.
Aun cuando alguno de estos motivos pueda ser aplicable al caso, una vez filtrada la información el Estado no tiene derecho castigar quien difundió la información, más aun si no hay una normativa precisa al respecto y si menos claro se tiene aun el hecho del grado de relevancia en cuanto a riesgo que para la seguridad de país puedan tener dicha revelación de documentos.
En todo caso el Estado debe demostrar cual es la amenaza específica que representa dicha información si quiere tener derecho a sanción, además el hecho que se filtre información confidencial, dice mucho de la poca capacidad de los Estados de cuidar su información y de la desidia o escasa lealtad de las personas del entorno del gobierno Norteamericano.



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