jueves, abril 16, 2015

SIEMPRE EN CONTRA DE LA LEGALIZACIÓN DE LAS DROGAS

¡Viva la libertad de consumir! dicen aquellos que se han rendido ante el facilismo de ingerir una sustancia para relajarse y sentirse bi... thumbnail 1 summary

¡Viva la libertad de consumir! dicen aquellos que se han rendido ante el facilismo de ingerir una sustancia para relajarse y sentirse bien sucumbiendo por su manifiesta incapacidad para poder controlar su mente y lograr lo mismo en forma sana.

Muchos profesionales, políticos, deportistas, escritores y gente de diversos niveles socioeconómicos e intelectuales se llenan la boca hablando de la libertad, y de una nación justa;  que está bien que haya países modernos como Holanda que permiten el uso de estas sustancias dañinas para el cerebro.

Si alguien se opone a la legalización o todo tipo de promoción de las drogas, nos dicen arcaicos, ignorantes y nos llenan de adjetivos calificativos. Los que se creen más cultos son los que más responden así, y tiene sentido pues muchas personas de alto intelecto se drogan en nuestras sociedades y realmente sería hipócrita no reconocerlo.

Es más, muchos de sus logros profesionales y académicos, además de tiempos de inspiración  han tenido que pasar por un momento de “relax” fumando marihuana o inhalando polvo por las fosas nasales.

Pero así insulten mil veces por los comentarios en contra siempre nos negaremos a una sociedad insana que promueve el uso de las drogas utilizando como pretexto la “libertad”.

No hay pretextos que valgan, consumir drogas es dañino, enfermo y  amoral,  si un ser humano es verdaderamente sano en su mente no necesita nada de ello para crear éxtasis en sus sensaciones.

Lo peor de todo es que estos promotores del consumo, muchas veces enquistados en la sociedad civil y los medios de comunicación utilizan el tema de la libertad no solo para justificar sus “aficiones” y “debilidades” sino que además en absoluto piensan en el ejemplo que debe darse a la juventud.

Por ello hay cada día más chicos dependientes y estúpidos, son imitadores de las expresiones y conductas de estos profesionales que se creen muy inteligentes y que siempre tienen argumentos para justificar todo lo malo, pero en realidad la cosa es muy sencilla: Ingerir drogas es dañino para el cerebro,  siempre lo fue y lo será.
En todas las sociedades del mundo, decenas de miles de familias destruidas por suicidios, homicidios y violaciones que pasaron por algún familiar drogadicto ratifican que aquello es real.

El hecho que haya algunos jóvenes o maduros profesionales que manejen bien su consumo tanto que no se les notaria en la expresión, eso no quiere decir que estén sanos, en algún momento ese vicio les pasará la factura.

Patética es la imagen de estos “débiles mentales” marchando por las calles de Montevideo reclamando libertad para poder consumir, estos adefesios no piden por mejores servicios al gobierno, agua, salud, educación, por más trabajo digno, no, ellos piden por tener la libertad de poder consumir su porquería.

Lo que ellos pretenden no es libertad, eso es libertinaje, el Estado no puede gastar recursos para mantener a una sarta de viciosos que usan poco su cerebro. Gastar dinero en legalizar drogas sería lo mismo que gastar recursos en promover el alcoholismo.

El Estado debe pensar en educar, prevenir y erradicar en contra del uso de  drogas para tener una población mentalmente sana; de ninguna manera debe  rebajarse a vender drogas para promover el consumo y obtener ingresos. Es insólito y a la vez mediocre  que sea un argumento de los promotores y gobernantes que apoyan esa idea de que con ese mismo dinero se va  a rehabilitar a los adictos.  ¿Qué les pasa?

En Holanda la legalización ha demostrado que es un mito que la despenalización produzca baja en el consumo, todo lo contrario cifras oficiales del propio gobierno holandés revelan que en los últimos veinte años ha aumentado el consumo de alcohol, marihuana y cocaína.

A ese mismo camino, va Uruguay con las irresponsables medidas tomadas por el gobierno del populachero expresidente Mujica, si el mismo al que le gusta que lo vean tomándose su tecito de olla en bares pobres para que digan uy ¡qué humilde¡

Bien si Uruguay que no tiene el mismo contexto de país productor como si es el caso de Colombia y Perú, pretende ser un banco de pruebas o conejillo de Indias. A ver pues que resultará de aquel experimento, allá ellos y su responsabilidad, así lo hará ver la historia acerca del envilecimiento o no, de una juventud uruguaya noble y fuerte.

La legalización de drogas afectará el narcotráfico dicen, no mientan más, los mafiosos no se jalarán los cabellos, ni se pondrán a cultivar papas por el hecho que haya legalización. Más bien buscarían corromper conciencias para crear un mercado negro.

Quien quiera drogarse que vaya a buscar su vicio a los “mil infiernos”, el Estado no tiene por qué pagar, ni facilitarle ni proveerles el consumo a estos adictos, el Estado debe proveer de servicios básicos a la población, mejorar las condiciones de vida de sus pobladores, de brindar una educación de calidad a los jóvenes.

Se puede discutir que por consumir ciertas cantidades se deba penalizar o no a un vicioso, aquel verá donde lo consigue, si desea autodestruirse allá él, en todo caso. Aquí la cuestión es que el Estado no tiene por qué ponerle la droga al alcance  de la mano al adicto. 

Respecto del uso terapéutico de la Cannabis sativa aún hay mucha controversia acerca de los efectos benéficos y secundarios que puede proporcionar  Ciertamente habría casos particulares de enfermedades graves que podrían justificar su utilización como medio para atenuar el dolor.

Eso es hacer seres humanos libres, dotarlos de  condiciones para proteger su salud mental, eso es un derecho así como es un deber pagar impuestos y recibir descuentos por seguros sociales.

Finalmente reiteramos, la “libertad” para consumir marihuana u otras sustancias, no es libertad realmente, es puro libertinaje para crear caos en la mente, es aceptar el vicio y la debilidad mental poniendo el riesgo el futuro sano de muchos jóvenes y las generaciones que vendrán.



MARDAM


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