jueves, enero 26, 2017

RELATIVIZANDO LOS TESTS DE COEFICIENTE INTELECTUAL CI

Un test de Coeficiente Intelectual, o CI, (Intelligence Quotient IQ test en inglés) es una serie de pruebas con las cuales los psicólogo... thumbnail 1 summary


Un test de Coeficiente Intelectual, o CI, (Intelligence Quotient IQ test en inglés) es una serie de pruebas con las cuales los psicólogos pretenden determinar una medición de las habilidades de razonamiento y resolución de problemas de una persona.




Los psicólogos analizan las habilidades visuales, matemáticas, de lenguaje, memoria, así como la rapidez con la que se procesa la la información. Según ello, un CI muy alto, representa la habilidad de manipular, procesar e interpretar los datos o información a  a un nivel más profundo y con una mayor velocidad que la de la persona promedio.

Esta prueba, sin embargo, no es más que una referencia de las habilidades de una persona en determinado momento de su vida. Es decir, ese CI puede variar con el tiempo dependiendo de diversos factores. El CI puede señalar que hay un potencial en ciertas áreas, si, pero está solo referido al aspecto intelectual de la persona, y como se dijo en determinado tiempo.

Está demás decir que el CI no mide para nada el nivel de inteligencia emocional de una persona, puede una persona con bajo CI tener un alto grado de atención y control mental tanto como la que tiene un CI alto o un CI promedio.

Por tanto, los CI que se realizan a los niños deben ser tomados por los padres con mucho cuidado, como se dijo pueden determinar ciertas aptitudes o talentos pero estos pueden variar en el tiempo dependiendo del entorno. 

Los Ci, no deben confundirnos respecto de la inteligencia real de un niño, esta tiene muchos aspectos a considerar que están dentro de un proceso de desarrollo lógico influenciado por el entorno. Asimismo, estos test no señalan nada acerca de la inteligencia emocional de un menor. Recordemos que aquella inteligencia emocional es probablemente la más importante de todos los tipos de inteligencia y se han dado muchos casos de chicos con alto coeficiente intelectual de niños que luego de jóvenes y adultos no han tenido una vida armoniosa porque han carecido de ese tipo de inteligencia. 

Un CI que revela un gran potencial del niño, puede funcionar en todo caso como un rasgo más similar al de los rasgos físicos, ojos grandes, pies pequeños, o cualquier otra característica que acompaña la estructura físico-mental de una persona.

Un niño que es genio a los dos o tres años según los CI puede mantener su genialidad dependiendo en gran medida del entorno por el que está rodeado. Dicho entorno es algo muy poderoso, pueden haber cambios muy bruscos en la medida de dicho CI si los factores condicionantes no son los óptimos.

Hay estudios que han revelado que el CI de adolescentes en cuatro años pueden cambiar hasta en 20 puntos de diferencia respecto de la prueba inicial y 
eso nos está señalando que los coeficientes de inteligencia son solo una referencia del momento y que obviamente pueden cambiar.

Existen estudios más severos que descalifican los CI como una medida eficiente de habilidades cognitivas como la memoria, razonamiento, atención. Adam Hampshire del Instituto de Cerebro y Mente de la Universidad Western en Ontario lideró en 2012 un estudio hecho por un grupo de científicos de dicho instituto y del Museo de Ciencia de Londres realizado a por lo menos cien mil individuos a los cuales se les sometió a exhaustivas pruebas. Hampshire mencionaría luego de dicho estudio lo siguiente: “Durante un siglo, los psicólogos han creído que podemos reducir las diferencias de las habilidades cognitivas a un sólo número conocido como coeficiente intelectual (CI)”, explicó el investigador en ese momento. Y el mismo se preguntó “¿Pero un solo número realmente representa la capacidad de un individuo para recordar, razonar y pensar?”. “La respuesta es un enfático no, según lo muestra el mayor experimento que se ha realizado con varias decenas de miles de personas” señaló el científico.

Por tanto, un CI alto no es una garantía de éxito en la vida, igualmente tener un CI bajo no es una señal de fracaso. Aspectos referidos a la inteligencia emocional tales como empatía, atención mental, buenos hábitos, fe y perseverancia pueden hacer que una persona desarrolle lo mejor de su genio creador independientemente del CI que tengan en ese momento. 

Está demás decir, que sería un error desmoralizarse por que su hijo tenga un bajo coeficiente intelectual según las pruebas tradicionales, igual en ese caso, busque desarrollar en él o ella su inteligencia emocional; aquello se logra interactuando con su hijo, conversándole historias inspiradoras, jugando y compartiendo con él o ella, estimulando su creatividad y talentos, explicándole y enseñandole lo que es la empatía, haciendo que lea libros motivadores, etc.

Y para los padres que tienen hijos con un CI alto, va el mismo consejo, esa medición no les servirá de nada, si no tiene en cuenta los aspectos mencionados arriba en cuanto la interacción con su hijo. 

Por tanto, el CI no es más que una medida referencial que puede llenar de orgullo a algunos padres en determinado tiempo pero no se mantendrá si el entorno no es el apropiado y si se mantuviera eso no garantiza el éxito ni en ese caso ni en los casos de CI promedio o CI bajo . Más bien, prescindir del CI y preparar al joven para el éxito en su vida, es lo correcto, enseñándole que su parte emocional es el motor que guia a sus demás talentos. Todo ello debe ser hecho con el acompañamiento  y amor de los padres en el noble proceso del aprendizaje de nuestros amados hijos.